Extremeño
artesano de leche cruda de cabra, sin agujeros,
picante y extragraso. Este es un queso de pequeño
formato de 12 a 18 cm de díametro y de 4 a
8 cm de altura. No llega al kilo de peso, color marrón,
corteza algo rugosa y sin agujeros en el corte. La pasta está
compacta a mano o ligeramentes prensada. El sabor será distinto
dependiendo del cuajo de haya sido utilizado. Si ha sido natural,
el sabor será picante. Si el cuajo es industrial, el
sabor será más ácido. También
presenta características similares al queso portugués
de Las Hurdes y de las quesadillas.
Fabricación
Degustación
Historia
Este queso
se prensa en moldes de madera de castaño muy abundantes
en la provincia, o de hojalata. Los moldes tienen unos pequeños
agujeros y una cuerda con la que se va presando el queso para
que suelte el suero. La leche se coagula a una temperatura
muy baja utilizando dos tipos de cuajo: natural o industrial.
El sabor será
distinto dependiendo del cuajo que haya sido utilizado. Si
ha sido natural, el sabor será picante. Si el cuajo
es industrial, el sabor será más ácido.
Se elabora
en la parte de Cáceres más cercana a Portugal
por lo que es similar a los quesos portugueses de esa zona,
las quesadillas y de las Hurdes.
Queso ALPUJARRAS
Descripción
Andaluz
con sabor franco pero con un fondo láctico, ligeramente
salado y picante, mantecoso al paladar y con aromas finales
a frutos secos y a heno. Es un queso fresco o madurado, de
pasta prensada y puro de cabra. De corte cerrado pero con
pequeñas oquedades de origen mecánico y de textura
nada elástica, con un color blanco marfil típico
de cabra. La corteza es natural, cepillada o aceitada y de
color amarillo pajizo, grabada con el típico cincho
de esparto y la espiga en sus caras superior e inferior.
Fabricación
Degustación
Historia
Se elabora
a lo largo de todo el año, principalmente de invierno
a principio de verano.
Gusta de combinar
con vinos de la región, especialmente blancos muy secos
y afrutados, como el Jumilla o el Cariñena. El alpujarreño
es un queso de corte y de mesa para degustar como acompañamiento
de otros platos andaluces como los potajes de verduras, los
garbanzos con espinacas, los salmorejos o los gazpachos espesos.
Entre las sierras
de Contraviesa y Sierra Nevada exite una ganadería
extensiva de cabra blanca andaluza dedicada al pastoreo y
la trasterminacia. Esta ganadería produce leche grasa,
aromática y densa entregándose a las queserías
de la zona para la elaboración de los quesos.
Queso GRAZALEMA
Descripción
Este
queso se elabora principalmente desde el final del invierno
a mediados del verano. Es un queso madurado, de semicurado
a curado (mínimo mes y medio de curación), elaborado
a parti de leche cruda o pasteurizada de cabra y de ovejas
mezcladas. El queso curado tiene la corteza cerrada, bien
grabada, algo pegajosa y de color ocre anaranjado. El interior
es compacto con algunos agujeritos repartidos por todo el
corte, de color amarillo parduzco o blanco deshuesado. Se presenta en formato cilíndrico
de gran diámetro y poco altura, con las caras abombadas
y grabadas en forma de espiga donde suelen llevar marcadas
las iniciales o símbolos del elaborador. El peso varía
de un kilo y medio a tres o incluso más.
Fabricación
Degustación
Historia
Se utilizan
los dos tipos de leche, de ganado ovino y de ganado caprino,
para así conseguir mayor calidad en
la producción del queso. A su vez este queso tiene
un periodo de maduración de mínimo
mes y medio, lo que lo convierte en un queso semicurado a
curado, y su elaboración comprende sobre todo desde
el final de invierno a mediados del verano.
El sabor es
muy pronunciado, algo picante, muy graso, ligeramente salado.
Es un queos fuerte y consistente que se consume directamente,
acompañado con pan de leña y un buen tinto joven
pero afrutado y servido más bien fresco para paliar
la intensidad del queso.
Se elabora
en la sierra gaditana de Grazalema donde existe una gran tradición
ganadera y quesera. El queso elaborado con ambas especies,
cabra y oveja, es el de mayor calidad.
Queso IBORES
Descripción
El
queso Ibores, es uno de los productos más emblemáticos
de Extremadura ya que su olor y sabor, nos evoca un conjunto
de sensaciones ligadas a una tierra de bellos paisajes con
sierras y monte bajo, salpicado de jaras, brezo, tomillo y
matorral. Está elaborado con leche cruda de
cabra de raza Serrana, Veratas o Retintas, criadas
de forma tradicional, es decir, basada en el pastoreo y en
los recurso forrajeros de la comarca. Es un queso cilíndrico,
con corteza semidura, con color amarillo céreo a ocre
oscuro, presentándose tradicionalmente con pimentón
o bien con aceite. La pasta es semidura y con ojo pequeño
y uniformemente repartida.
Fabricación
Degustación
Historia
La leche cruda
o pasteurizada, se cuaja con cuajo de cabrito lechal, a una
temperatura fresca, posteriormente se corta el grano y se
llenan los moldes, antaño de madera de castaño,
el salado, es el paso posterior, finalizando con un oreo y
maduración en lugar seco y fresco entre 1 y 3 meses.
Debido a su
sabor mantecoso y a su aroma de hierba silvestre, es un buen
maridaje con un rioja joven y una carne roja.
En Extremadura,
región ganadera por excelencia, la zona de Ibores,
debido a su especial orografía de relieve quemado y
alta pluviosidad, ha sido considerada desde la antigüedad
como el reino de las cabras. Las cabras, por tanto, han sido
siempre un elemento inminentemente asociado a las gentes del
lugar, cabreros transhumantes que pastoreaban por las colinas
y encinares. Confieren a su leche una extraordinaria calidad
nutritiva, al tiempo que un alto coste económico. Su
elevado extracto seco, así como su contenido graso,
resultan óptimos para la elaboración del queso.