
Todos los tipos de queso aportan
a nuestra dieta un gran valor nutritivo. El ser humano puede vivir
sin sufrir enfermedades causadas por carencias vitamínicas
consumiendo únicamente queso, pan y fruta, puesto que el
conjunto de estas tres llevan las vitaminas, sales minerales y proteinas
necesarias para vivir. Según pasa el tiempo el queso aumenta
su aportación de calorías y mejora su calidad bacteriológica.
El
queso también contiene la proporción adecuada de ácidos
grasos. Es un alimento fácilmente digerible a su vez. El
conjunto de moho, bacterias que confiene puede actuar de forma favorable
en nuestra flora intestinal.
El queso combinado con pan se convierte
en una dieta equilibrada para nuestra salud porque se complementan,
el primero con las proteínas y los lípidos y el segundo
con los hidratos de carbono. Es un gran alimento a cualquier edad.
Los quesos frescos por su alto contenido en agua son más
adecuados para una dieta con inferior número de calorías
que uno semicurado o ya curado.
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