
El queso, como cualquier alimento,
además de cumplir parámetros fisico, químicos
y microbiológicos, debe de saber bien, es decir, debe de
superar el examen sensorial, ya que el fin de los alimentos, es,
además de nutrir al hombre sin dañar su salud, que
resulte agradable al paladar.
Para saber de una forma más
o menos objetiva si un queso sabe bien, se suelen utilizar métodos
perfectamente protocolizados de cata. En el caso del queso, no hay
un manual altamente especializado, pero la utilización de
las internacionales normas UNE, pueden servir perfectamente para
llevar a cabo una cata.
En las catas, se resaltan las características
del sabor, de los aromas, de la textura, del color, de la vista.
Igualmente, la cata la suelen realizar un grupo de catadores entrenados
y que de forma más o menos unánime y uniforme detectan
estas características anteriormente descritas.
Hay Denominaciones de Origen que
tienen perfectamente definidos los parámetros sensoriales
del queso óptimo, con lo que pueden realizar catas de los
quesos con esa Denominación y puntuarlos mejor o pero en
la medida qeu se acerquen a ese patrón. Otras veces las catas
tienen por objetivo, el valorar qué quesos tienen menos defectos
y en cuales se presencian notas sobresalientes. Como norma general,
lo más fácil es catar quesos del mismo tipo con el
fin de descubrir cual es el más acertado.
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