
La
elaboración del queso seguramente fue descubierta por diversas
comunidades al mismo tiempo. Las ovejas fueron domesticadas hace
12.000 años y en antiguo Egipto se cuidaban vacas y se les
ordeñaban para tener la leche por lo que es lógico
pensar que también harían quesos. La leche se conservaba
en recipientes de piel, cerámica porosa o madera, pero como
era difícil mantenerlos límpios, la leche fermentaba
con rapidez. El siguiente paso fué el de extraer el suero
de la cuajada para elaborar algún tipo de queso fresco, sin
cuajo, de sabor fuerte y ácido. Cuenta la leyenda que un
pastor árabe volvía a su morada con la leche de las
ovejas dentro de una bolsa hecha con la tripa de uno de sus corderos
y que después de caminar a pleno sol, al abrir la bolsa la
leche estaba cuajada, sólida, hecha queso.
Los romanos lo incluían en
su dieta condimentándolo con tomillo, pimienta, piñones
y otros frutos secos, cuando sus soldados se asentaban en un campamento,
elaboraban queso.
Toda la antigüedad estaba plagada de alusiones al queso fresco,
cuajado. En la antigua Grecia no se comía sólo sino
mezclado con harina, miel, aceite, pasas y almendras y se encuentra
en recetas antiguas de platos y postres muy preciados.
El nombre del producto proviene de
la palabra griega fornos asi se llamaba
el cesto para los quesos y de ella derivan el fromage
francés, fortmatge catalán
y el formaggio italiano, y la palabra
latina caseus de donde proviene el queso
español, el cheese anglosajón
y la caseina principal albumninoide de
la leche y del queso.
En la Edad Media, la órdenes religiosas se conviertieron
en importantes zonas de actividad agrícola y el queso adquirió
importancia durante los muchos días de ayuno en los que se
prohibía comer carne, por lo que se crearon diferentes tipos
de queso, así aportaban variedad a su limitada dieta.
Con el auge del comercio y el aumento
de la población urbana, el queso se convirtió en producto
importante para la economía, empezó a comercializarse
con queso, fuera de las zonas de producción y más
allá de las fronteras y cuando se colonizó el Nuevo
Mundo, se llevaron sus tradiciones queseras.
Al
principio se utilizaba leche cruda, pero en la década de
1850 el microbiólogo Louis Pasteur descubrió la pasteurización,
que cambió el proceso de elaboración del queso. Empezó
a mezclarse leche de distinta procedencia y distintos rebaños
para obtener un producto homogéneo y disminuyó considerablemente
el riesgo de aparición de organismos que pudieran estropear
el proceso.
En España comenzó la
obtención del queso con la leche de oveja y de cabra, más
tarde con la vaca, pero en otros paises se utiliza también
el reno y búfalo como ejemplo está la mozzarella.
El consumo de queso por paises lo
encabeza Francia, le siguen suizos e italianos, después los
españoles.
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